El nombre del balneario se debe a un manantial de purísimas y dulces aguas que emergía en esta zona, a la que se llega por ruta 10 ó bien por la 16 desde la ciudad de Castillos.
En un entorno de médanos, espejos de agua y esteros, Aguas Dulces fue creciendo sin ningún plan de urbanización, primero la costa se fue sembrando de ranchitos de paja, totora, juncos sobre palos, nos referimos a los palafitos, en una actitud osada, desafiante con el océano pero un deleite para sus moradores, tribuna privilegiada para apreciar un amplio y diáfano horizonte en los mejores días de verano.
Hoy en día, estas clásicas construcciones conviven con otras viviendas que fueron emergiendo entre los médanos; y por último, poblando sus calles.
Se caracteriza por ser un lugar muy frecuentado por grupos familiares y jóvenes, que lo elige por sus características de balneario tranquilo. Aunque en los últimos años ha recibido una sostenida corriente de turistas, sigue conservando ese aire de pueblecito popular, con su calle central paralela al mar, y la línea de telúricos ranchos de madera sobre la misma playa.
La costa atlántica uruguaya está marcada como uno de los doce cementerios diabólicos en el mundo según el investigador de naufragios Iván Sanderson. Varios centenares de barcos sucumbieron antes las aguas embravecidas del Atlántico y del Río de la Plata.
Aguas Dulces, obviamente no es ajena a estos acontecimientos y numerosas son las embarcaciones de diversas nacionalidades, tipos y tamaños que cayeron para siempre desde la conquista española.
Muchas otras sucumbieron en la soledad y un manto de misterio cubre dónde, cómo y cuándo claudicaron ante la fiereza del Atlántico; pero de otras se saben sus nombres, lugares, fechas, cargamentos, vidas humanas perdidas y salvadas. Este tema concita la atención de entendidos y amantes del tema, que llegan desde diversas partes del mundo.
El ritmo de Aguas Dulces es el de las caminatas, el de la búsqueda de berberechos enterrados en la orilla, el de la preparación del mate mientras se está sentado en la arena mirando al mar. |